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5/8/15

El secreto para amamantar

"EL ÚNICO SECRETO PARA MEJORAR LA PRODUCCIÓN DE LECHE MATERNA
ES PONER AL BEBÉ A MAMAR"

Alicia Mollo es licenciada en Psicología y capacitadora en lactancia y dio el único secreto para mejorar la producción de leche materna: "Poner al bebé a mamar". "Si un niño no aumenta lo suficiente de peso, seguramente haya un problema de técnica, no se prende bien, mama con poca frecuencia o la toma no es eficaz. Si hace pausas o se duerme en medio de la toma, hay que estimularlo para que siga mamando", aseguró.
Eso en lo que respecta al bebé. "Por su parte, la mamá debe tomar suficiente líquido(preferentemente agua, entre dos y tres litros diarios) y especialmente mientras da el pecho; alimentarse bien, amamantar en un ambiente tranquilo, descansar lo suficiente e intentar evitar situaciones de estrés", recomendó Mollo, para quien es relevante "darle el tiempo al bebé para que 'vacíe' la mama antes de pasar al otro pecho". En este último punto, veinte minutos de cada mama y que no transcurran más de tres horas entre que comenzó a mamar y la siguiente toma suele ser la recomendación general.

Desmitificar siempre ayuda
Mujeres con pechos pequeños o tipos de pezones de los que tienen "mala prensa" para la lactancia, llegan a ese momento de sus vidas con poca esperanza de lograrlo.
Básicamente, existen tres tipos de pezones: normal (cuando sobresale unos milímetros de la areola en su estado normal y aumenta sin problemas por ejemplo ante un cambio de temperatura o la manipulación táctil), plano (a veces se confunde con la areola, pero sí reaccionan ante la estimulación y pueden volverse normales durante la lactancia) e invertido (tienen una apariencia de hoyuelos, ya que están hundidos).
Consultada sobre en cuánto influye el tamaño de los pechos de la madre en lograr una lactancia exitosa, Aguiló fue contundente: "Cero. No importa el tamaño del pecho. Hay mamás con pechos chicos que producen mucha leche y mujeres con pechos enormes que producen menos".
Y sobre si el tipo de pezón condiciona la lactancia, aseguró que "durante muchos años se habló de los tipos de pezón y se aconsejaba a las mujeres formarlo mediante masajes antes de que nazca el bebé, pero ahora se sabe que poner al niño a mamar dentro de la primera hora de vida ayuda a que el bebé 'se prenda' sin problema".


"NI EL TAMAÑO DEL PECHO NI EL TIPO DE PEZÓN
INFLUYEN EN UNA LACTANCIA EXITOSA"

Para dar más argumentos aún a las madres que deseen amamantar y se sientan desmoralizadas por estas cuestiones, Mollo enfatizó: "Ni el tamaño del pecho ni el tipo de pezón influyen en una lactancia exitosa. El pezón lo forma el bebé con la areola, lo importante es lograr una 'buena prendida', esto es, que el niño tome el pezón y gran parte de la areola con la boca bien abierta".
"Si se respeta la norma de poner al bebé al pecho dentro de la primera hora de vida se evitan muchos inconvenientes típicos de la lactancia", insistió.

Finalmente, y acerca de otro gran mito que asegura que después del año la leche materna ya no aporta nutrientes al bebé, Carmuega aseguró que "cada vez se descubren más efectos a largo plazo de la lactancia, tanto para el niño como para la madre".


Fuente Infobae

2/8/15

La hora sagrada

"LA LECHE DE MADRE ES COMPLEMENTADA NATURALMENTE
ALREDEDOR DEL SEXTO MES CON ALIMENTOS; LOS NIÑOS CRECEN SALUDABLEMENTE SIN NECESIDAD DE AGREGADO DE OTRA LECHE"

María Luz Aguiló, asesora de la Liga de la Leche, expresó que "en general la leche materna no es insuficiente; si el bebé no aumenta de peso lo suficiente primero, hay que ver qué tabla usa el médico para medir el crecimiento y en segundo término, evaluar la técnica de lactancia hablando con la mamá". Para ella,"todas las mamás pueden amamantar y tienen suficiente leche para su hijo".

Las principales causas por las que se da mamadera durante los primeros días de vida a un recién nacido, el médico pediatra Esteban Carmuega destacó que "no son razones médicas". Y sin embargo, dos terceras partes de las familias incorporan alimentos antes del sexto mes.
"El principal alimento introducido en forma temprana es la leche de vaca, pese a que tiene exceso de proteínas y condiciona un crecimiento en peso acelerado los primeros dos años de vida", explicó el especialista, quien puntualizó: "Al ingreso escolar los niños que recibieron este exceso de proteínas tienen riesgo metabólico mayor (aumento de colesterol, presión, respuesta insulínica) y hoy este tipo de complicaciones comienzan en la infancia".
El especialista consideró que "las causas de la caída de la lactancia materna exclusiva dependen de un fenómeno cultural y laboral, no son exclusivamente médicas". Y enumeró: "Madres que deben regresar a su trabajo y no cuentan con lugares para extraerse leche de manera higiénica, falta de legislación que permita una licencia de la madre que garantice la lactancia, o bien falta de información". Y en ese sentido, recomendó que "cuando la lactancia, por razones que no suelen ser médicas, no puede ser llevada a cabo, no debería incorporarse leche de vaca sino fórmulas apropiadas a cada edad. Existen en el mercado diferentes marcas diferenciadas por niveles 1, 2 y 3, que marcan el grado de transformación progresivo que tiene el organismo del bebé".
Tras asegurar que "la incorporación de leche de vaca antes del año es inapropiada y la incorporación de sólidos antes de los seis meses también", Carmuega destacó que no hay razones de peso para alterar el esquema propuesto por la Organización Mundial de la Salud de "lactancia exclusiva seis meses e incorporación progresiva de alimentos de calidad nutricional en simultaneidad con la lactancia".
En ese sentido, remarcó que desde los centros de salud debe promoverse la lactancia materna capacitando a las madres e incentivándolas a poner al bebé al pecho durante la primera hora de vida, también llamada "la hora sagrada".

¿Se puede mejorar la producción de leche materna?
 "En general se produce más poniendo al bebé más seguido a mamar. La leche se produce por la demanda", aseguró Aguiló, quien hizo hincapié en ofrecerle el pecho al bebé "ante la primera señal de hambre". "Cuando, aún dormido, notamos que sonríe o mueve los ojitos, es momento de levantarlo y ponerlo a mamar", describió la mujer, quien aseguró que "cuando el niño llora o se chupa la mano ya es señal tardía de hambre y significa que la mamá lo pone menos al pecho de lo que necesitaría, y por ende va a producir menos leche que la que ese niño requiere para su correcto crecimiento". Según la experta, los bebés deben mamar entre 15 y 18 veces al día, y si en vez de darle chupete se los pone a mamar, se produce más leche.

1/8/15

¿Con la leche materna alcanza?

Si bien algunos médicos aconsejan complementar la lactancia con leche de fórmula, especialistas explicaron que todas las mujeres pueden amamantar sin inconvenientes a sus hijos.

Porque el bebé no aumenta de peso lo que se espera para la primera etapa de vida, porque la madre debe volver a trabajar y no sabe (o no quiere) extraerse leche para dejar a su hijo y así mantener la lactancia aún no estando en casa, o por la causa que fuera, dos terceras partes de las familias incorporan leche no materna en la alimentación del bebé antes de los seis meses.
"No tenía leche suficiente", suele escucharse a menudo como explicación a por qué un niño toma mamadera a poco de nacer. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en su recomendación de salud pública que sugiere que durante los seis primeros meses de vida los lactantes deberían ser alimentados exclusivamente con leche materna para lograr un crecimiento, un desarrollo y una salud óptimos".
"A partir de ese momento –según el organismo–, a fin de satisfacer sus requisitos nutricionales en evolución, los lactantes deberían recibir alimentos complementarios adecuados e inocuos desde el punto de vista nutricional, sin abandonar la lactancia natural hasta los dos años de edad, o más tarde".
E insiste: "La lactancia natural exclusiva puede practicarse desde el nacimiento, salvo el caso de algunas afecciones médicas, y si se practica sin limitaciones, propicia una abundante producción de leche". He allí el quid de la cuestión. "Si se practica sin limitaciones, propicia una abundante producción de leche".

8/7/15

La lactancia materna puede ser exitosa, pero no soporta muchos obstáculos

hambre, señales, lactancia
¿Cuándo tiene hambre el bebé?
¿A qué nos referimos cuando hablamos de obstáculos?
Pues a que una lactancia puede funcionar bien desde el principio, pero puede acabar fracasando si poco a poco se van añadiendo factores que la hagan peligrar. Si todo va bien y la madre duerme separada del bebé cabe la posibilidad de que siga funcionando bien.
Pero si al dormir separada de su bebé le añadimos que alguien por el día le da un biberón, que la madre se separa del bebé porque trabaja ocho horas, que desde el principio han intentado que el bebé mame según unos horarios o que se limita el rato que está al pecho, por poner algunos ejemplos, es más posible que la lactancia acabe fracasando y no se lleguen ni a los primeros seis meses de lactancia exclusiva.

¿Y dormir separada del bebé?
La mayoría de padres duerme con sus bebés al menos hasta los seis meses (o más), con un moisés al lado de la cama, una cuna o durmiendo en la misma cama que los padres. Sin embargo, y aún me sorprende, de vez en cuando se oyen casos de padres que aplican el método Estivill a bebés de menos de un mes, de parejas que dejan llorar al bebé en su habitación hasta que cae rendido o simplemente, de bebés que se quedan en otra habitación para que aprenda cuanto antes a estar solo y luego no quiera pasar las noches con los padres (que parece estar visto como un sacrilegio y un error para la correcta maduración de un individuo).
El problema es que cuando te separas del bebé las tomas son menos frecuentes. El bebé está más lejos de la madre, la huele menos y en consecuencia demanda menos tomas. Además, cuando llora un poquito, cuando pide pecho, muchas veces recibe un chupete y caricias para que siga durmiendo cuanto antes o, en el peor de los casos, un "espera un poco, no vayas todavía, a ver si se duerme y la cosa no va a más". Si el bebé tiene muchas ganas de comer, llorará cada vez más. Si tiene tanto hambre como sueño, o más sueño que hambre, cabe la posibilidad de que se quede dormido sin haber comido, y ahí el bebé habrá perdido una toma, y el pecho de su madre también.
Y ya se sabe, la leche materna funciona según la demanda. A más demanda, más oferta. Además, se sabe que por la noche las mujeres segregan más prolactina, que es la hormona encargada de fabricar leche. A más prolactina, más leche. Y en consecuencia, a más tomas nocturnas, más prolactina y más leche. Es decir, los bebés tienen que mamar por la noche para asegurarse el alimento del día siguiente (y de los días subsiguientes), y de hecho lo hacen, o lo piden. Otra cosa es que se les amamante.
Por eso la recomendación es dar el pecho a demanda, sin horarios, también de noche, cuando el bebé lo pide, y por eso de vez en cuando se nos recuerda qué es la demanda, para explicar que si el bebé está llorando, llegas tarde.
Y para evitar que llegue a llorar, para estar atenta a los primeros gemidos, para que mame cuando lo necesite, para que se prenda al pecho cuanto antes y, en consecuencia, se duerma cuanto antes, lo lógico y recomendable es que madre y bebé duerman cerca.

Intentar que el bebe duerma cerca de sus padres en una cuna, es lo aconsejable, para evitar la muerte súbita, pero cada vez que se inquieta y antes de que llore colocarlo al pecho, aunque esto demande varias veces!!.
Cómo esto es muy frecuente durante las noches ,en las primeras semanas, es aconsejable que la mama realice pequeñas siestas durante el día.

Fuente: Bebés y más


19/2/15

¿El feto es capaz de aprender?

Esta duda parece comenzar a contestarse. En primer lugar les presentamos un material de Priscila Guerra Lamadrid. Seguidamente, compartimos con ustedes un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia). ¿Ustedes qué piensan?


El filósofo griego Aristóteles pensaba que el feto puede adquirir “sensibilidad”. En la Europa Medieval, algunos creían que el feto podía tener ideas. Si Aristóteles y estos otros estaban en lo correcto ¿Cómo se adquieren estas sensaciones e ideas?…
Por lo general, los investigadores concuerdan en que feto es sensible al tacto y que puede oír en los últimos dos meses antes del nacimiento. El medio ambiente fetal puede ser tan ruidoso como una pequeña fábrica, con los ruidos rítmicos del sistema circulatorio, con el latir constante del corazón de la madre y los diferentes ruidos del sistema digestivo de ésta.
Los investigadores especulan que los sonidos que vienen del exterior deben ser amortiguados, ya que, para ser oídos, estos compiten con los sonidos interiores. El feto puede responder a ciertos sonidos. Los sonidos repetitivos o vibraciones tales como el latir del corazón resultan tranquilizadores, algunas veces le asustan pero parece calmarse si estos continúan.
Especialistas dicen que con el ejercicio del “Juego de la patada” puede ayudar a estimular el cerebro del feto. A los padres se les instruye para palmear la parte del Abdomen donde el bebé patea y a hablarle fuerte con palabras alentadoras, mientras se le enseña el vocabulario.
Aún no se ha identificado con exactitud si el feto es capaz de aprender. Si cabe la posibilidad de que no sea así, todos los especialistas coinciden en que los padres pueden fortalecer el vínculo con su hijo cuando aún está en el vientre.
[Por Priscila Guerra Lamadrid].

Los Bebés pueden aprender antes de nacer

¿Alguna vez se ha preguntado si la precoz capacidad de su bebé para hablar puede estar relacionada con los documentales que vio en la sobremesa mientras guardaba reposo en su embarazo? Pues tal vez la idea no sea tan descabellada. Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) sostienen en el último número de PNAS (Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América) que los sonidos escuchados en el útero pueden moldear el cerebro en desarrollo del feto antes de nacer e influir después en la adquisición del lenguaje y el habla. El hallazgo, aseguran los autores, podría servir para llevar a cabo intervenciones tempranas antes del nacimiento en aquellos niños cuyos familiares directos tengan algún tipo de dificultad en el lenguaje o padezcan dislexia.

A partir de la semana 27 de gestación, los bebés pueden percibir los sonidos de su entorno. No sólo se habitúan a la voz de su madre, sino que empiezan a familiarizarse con el idioma hablado en su entorno (reaccionan de forma distinta al sonido de las vocales de otros idiomas), las melodías que escuchan con frecuencia o fragmentos de historias que oyen mientras se desarrollan en el útero. Ya antes de nacer, el futuro bebé tiene cierta capacidad de aprendizaje y memorización, lo que muestran con su primer llanto, que ya tiene la entonación y ritmos característicos –la prosodia- del idioma de sus padres. Estos datos se conocían de antemano, pero no estaba claro si estos sonidos podían posteriormente tener alguna influencia sobre la adquisición y percepción del lenguaje durante la infancia.

Para averiguarlo, Eino Partanen y sus colegas siguieron a 33 mujeres finlandesas desde la 29 semanas de embarazo hasta el parto. Diecisiete de las madres (el grupo de aprendizaje) escucharon entre 5 y 7 veces por semana grabaciones de pseudopalabras de tres sílabas como "tatata" repetidas cientos de veces. En ocasiones en la sílaba media se cambiaba la vocal (“tatota”) o, por el contrario, con menos frecuencia la sílaba central se pronunciaba con un tono diferente, algo que raramente ocurre en finés, idioma natal de las participantes y sus futuros bebés.

El resto de las embarazadas (el grupo control) no escuchó ningún sonido. Después del nacimiento, se compararon en ambos grupos las respuestas neurales a las pseudopalabras.

Compensar dificultades genéticas
Según los autores, los resultados muestran que los bebés del grupo de aprendizaje, no sólo reconocían las palabras incluidas en la grabación, sino que eran capaces de reaccionar también a variaciones que no habían escuchado antes, como modificaciones en la intensidad de la vocal de la sílaba central o en su duración, algo que sirvió para comprobar que los recién nacidos eran capaces utilizar lo aprendido para procesar otras palabras parecidas, es decir, que habían generalizado su aprendizaje.

En concreto, el grupo de aprendizaje mostró una activación neural mayor para los cambios en la duración que el grupo de control. Además, dentro del grupo de aprendizaje, esa activación neuronal, evaluada mediante electroencefalograma, fue significativamente mayor en los bebés con más exposición prenatal a la grabación, que había oscilado entre 5 y 7 veces a la semana.

Estos resultados sugieren que el cerebro del feto es capaz de llevar a cabo aprendizajes auditivos antes del nacimiento y sufrir cambios estructurales que dan lugar a trazas de memoria duradera que puede influir en la adquisición del lenguaje durante la infancia, señalan los autores: “Las experiencias prenatales tienen una influencia notable en la precisión de la discriminación auditiva del cerebro, que puede respaldar, por ejemplo, la adquisición de la lengua durante la infancia. En consecuencia, nuestros resultados también implican que es posible apoyar el desarrollo auditivo temprano y potencialmente compensar dificultades de naturaleza genética”, explican.
[Por Pilar Quijada, ABC.es Neurociencia]

21/12/13

No necesita agua extra el recién nacido

Los recién nacidos sanos entran al mundo bien hidratados y permanecen así si se amamantan exclusivamente durante el día y la noche, aún en lo climas más cálidos y secos. No obstante, la práctica de darles agua a los bebés durante sus primeros seis meses de vida - el período de tiempo recomendado para dar lactancia materna exclusiva -persiste en muchas partes del mundo con consecuencias peligrosas para la nutrición y salud de estos niños. En el archivo adjunto encontrará una lista de preguntas más frecuentes y se discute el papel y las consecuencias que desempeña la lactancia materna en llenar los requerimientos de agua que tienen los bebés.

Las preguntas a las que se hace referencia son:
¿Por qué se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida de un bebé?
¿Es suplementar con agua a una edad temprana una práctica común? Y si es así ¿por qué?
¿Cómo obtiene suficiente agua los bebés amamantados?
¿Qué pasa con los bebés que viven en climas calientes y secos?
¿Puede ser dañino darle agua a un bebé menor de seis meses?
¿Se debe dar agua a un bebé que tiene diarrea?
¿Cuáles son las necesidades de agua para los niños mayores de seis meses?

Para acceder a todas las respuestas le sugerimos ingresar aquí

1/9/13

¿Por qué acunamos a los niños sobre el lado izquierdo de nuestro cuerpo?

Desde hace varias décadas los científicos se han preguntado por qué alrededor del 80% de las mujeres, independientemente de si son diestras o zurdas, utilizan el brazo izquierdo para acunar a sus retoños, en lo que parece ser un comportamiento instintivo. El primero en sugerir una explicación fue el psicólogo estadounidense Lee Salk. Inspirándose en el comportamiento de los monos macacos Rhesus, originarios de Asia, propuso que los latidos del corazón materno eran la causa de tales preferencias. Aunque su teoría estuvo extendida durante un tiempo, estudios posteriores demostraron que, tanto para el feto como para el recién nacido, el sonido predilecto era la voz de su madre, y que los sonidos cardíacos no parecían tener mayor trascendencia.

La hipótesis más fiable llegaba hace unos años de manos de Victoria Bourne y Brenda Todd, de la Universidad británica de Sussex. Estas investigadoras atribuyen la costumbre a un sofisticado proceso en el que están implicados los hemisferios cerebrales de madre e hijo. Así, cuando un niño es acunado en el lado izquierdo de la madre, sus reacciones –llanto, risa, bostezo…– llegan directamente al hemisferio cerebral derecho materno, que es donde se reconocen los gestos emocionales y las expresiones faciales. En consecuencia, se refuerza la relación porque la madre tiene un acceso más rápido e intuitivo a las necesidades del niño.

Fuente: