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26/10/15

La lactancia materna prolongada aumenta el cociente intelectual a largo plazo

Un estudio realizado por Victora CG, Horta BL, Loret de Mola C, Quevedo L, Pinheiro RT, Gigante DP, y colaboradores  y publicado en Lancet Glob Health (2015) confirma que la lactancia materna prolongada mejora el rendimiento escolar, aumenta el cociente intelectual en el adulto y se relaciona con unos ingresos altos en el futuro, según una extensa muestra de miles de bebés brasileños.

El equipo analizó los datos de cerca de 6000 bebés que nacieron en el año 1982 en el municipio brasileño de Pelotas. De ellos, 3493 realizaron un test de inteligencia intelectual a los 30 años (Wechsler Adult Intelligence Scale, 3era. versión). Los expertos dividieron a los participantes en cinco grupos, basándose en el tiempo en el que habían recibido la lactancia materna y controlaron diez variables sociales y biológicas que pueden contribuir al incremento del cociente intelectual, como ingresos familiares, nivel de escolarización de los padres, genética, edad de la madre y hábito tabáquico durante el embarazo, el peso del bebé y el tipo de parto.

El estudio muestra la primera evidencia de que la lactancia materna durante más de doce meses tiene un gran impacto en el desarrollo cognitivo, efectos que persisten también en la edad adulta. Un niño que reciba lactancia materna un mínimo de un año conseguirá a los 30 años un cociente intelectual mejor (diferencia de 3,76 puntos; IC 95% = 2,20-5,33) y tendrá más años de escolaridad (0,91 años más; IC 95% = 0,42-1,40) y un mejor salario en comparación con los que sólo reciban lactancia materna durante menos de un mes.

Fuente: Lancet Glob Health. 2015 Apr;3(4):e199-205. doi: 10.1016/S2214-109X(15)70002-1.

3/5/15

Amamantar podría reducir la reincidencia y mortalidad de cáncer de mama

Un estudio evalúa que amamantar podría reducir la reincidencia y mortalidad de cáncer de mama.
Los mayores beneficios se han visto en los tipos de tumores más comunes, según los investigadores.
         
La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) recomienda la leche materna como único alimento durante los primeros seis meses de vida, seguida por una combinación de leche y otros alimentos introducidos paulatinamente, hasta por un año o más. La leche materna protege a los bebés de enfermedades como la diabetes, infecciones, y sobrepeso. Según la AAP las madres que amamantan tienen un menor riesgo de desarrollar cáncer de mama y ovarios.

Kwan y otros investigadores especulan que amamantar puede ser preventivo por distintas razones. Por ejemplo, disminuye el número total de ciclos menstruales, y esto disminuye la exposición acumulada a hormonas que pueden favorecer el crecimiento de algunos tumores. Kwan explicó que amamantar también aumenta la diferenciación o maduración de las células conductuales del pecho, que quizá las haga más resistentes al cáncer.

Mortimer informó que este posible mecanismo tendría sentido basándose en el concepto de que una mama no se desarrolla completamente hasta que haya lactado.

23/9/13

Los bebés amamantados tienen menos riesgos de ser hiperactivos


Un estudio realizado por investigadores israelíes ha puesto al descubierto que los bebés amamantados tienen menos opciones de desarrollar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (Tdah) que los alimentados con leche de fórmula.
Los especialistas en Pediatría animan a las madres a amamantar a sus recién nacidos debido a que la leche materna es una nutrición óptima para el bebé, es más fácil de digerir y contiene anticuerpos que ayudan a su sistema inmunológico y hormonas que le tranquilizan.
A todos estos beneficios podría sumarse ahora el de prevenir que se desarrolle el Tdah, de acuerdo a un estudio dirigido por la doctora Aviva Mimouni-Bloch de la Facultad de Medicina de Tel Aviv, que ha demostrado que entre los niños que padecen este trastorno hay menor proporción de amamantados.
Aunque los investigadores son cautos y advierten que sólo han probado la existencia de una relación significativa entre la lactancia materna y una menor incidencia de la hiperactividad en la infancia (incluso teniendo en cuenta factores típicos de riesgo), el estudio sugiere que dar el pecho podría servir de potente protector contra el Tdah.
Este es uno de los trastornos de conducta más comunes diagnosticados en niños y adolescentes, de naturaleza heterogénea y multifactorial, por lo que es improbable encontrar una única causa.
Publicado en la revista “Breastfeeding Medicine” y presentado en el congreso de la Academia de Sociedades Pediátricas celebrado en Washington en mayo, el estudio se centró en los hábitos de lactancia que los padres dieron a sus hijos, que dividió en tres grupos.
El primero, constituido por 56 niños diagnosticados con Tdah; el segundo, formado por 52 hermanos de niños con ese trastorno, y el tercero, de 51, es el grupo de control, sin ninguna relación genética con el mismo.

Leche y Tdah (trastorno por déficit de atención e hiperactividad)
Los resultados revelaron una clara relación entre la lactancia con leche de fórmula y el Tdah. Así, los que habían sido criados con biberón a los tres meses tenían tres veces más posibilidades de padecer el trastorno que aquellos que habían recibido el pecho.
La metodología consistió en una comparativa de las historias clínicas de niños con edades comprendidas entre los seis y doce años que habían ingresado por diferentes razones en el Hospital pediátrico Schneider de Petaj Tikva (Israel).
Los progenitores rellenaron un cuestionario detallado sobre cómo habían alimentado a sus hijos, si exclusivamente con fórmula o también lactancia materna, así como factores que pueden influir en la aparición del Tdah, como situación familiar, nivel educativo de los padres, problemas durante el embarazo tales como la hipertensión o diabetes, peso del neonato o relación genética con el Tadh.
Tomando todos estos factores en consideración, los investigadores descubrieron que los niños con hiperactividad tenían una probabilidad mucho menor de haber mamado en el primer año de vida en comparación con los pertenecientes a los otros grupos.
A los tres meses, sólo el 43 % de diagnosticados con Tdah había sido dados de mamar en relación con el 69 % del grupo de los hermanos y el 73 % del de control.
“Vimos que existe una asociación significativa entre el Tdah y la falta de amamantamiento a los tres meses”, explicó a EFE la doctora Mimouni-Bloch, que también dirige el Centro de Neurodesarrollo Infantil del Hospital Loewenstein.
“Sabíamos que el factor genético era determinante, pero nos sorprendimos al encontrar diferencias significativas entre los que no fueron amamantados a los tres meses y los otros grupos”, apostilló.
A los seis meses, el 29% de los afectados con el trastorno había sido amamantado, frente al 50% del grupo de hermanos y al 57% del de control.
Y a partir de esta edad se reduce drásticamente el porcentaje de niños con Tadh que habían recibido el pecho, lo que apunta a la posibilidad de que la duración de la lactancia materna pueda desempeñar un papel fundamental en esta relación.

Falta saber

Los investigadores no han podido determinar cuáles son los mecanismos que podrían intervenir en esa relación, si pueden ser los componentes de la propia leche materna, el lazo que se establece entre la madre y el bebé durante el amamantamiento o ambos.
Respecto al tiempo recomendable para impedir la aparición del trastorno tampoco hay una pauta precisa, según el estudio.
“No podemos decir hasta cuándo se debe dar el pecho para evitar el trastorno por déficit de atención, pero el plazo de seis meses de lactancia materno recomendado por la Organización Mundial de la Salud nos parece muy razonable”, subrayó la doctora Mimouni-Bloch.

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La revista Jama Pediatrics publicó un estudio de la doctora Mandy Belfort y su equipo sobre el efecto que podía tener la duración y la exclusividad de la lactancia materna en el desarrollo cognitivo de los niños. Observaron que los alimentados con pecho de forma prolongada, mostraban un nivel alto de inteligencia verbal-lingüística. No obstante, la investigadora señaló que no vieron relación con la memoria o la capacidad de aprendizaje”.

4/8/13

Indicadores de Lactancia Natural


Seguidamente compartimos información de la Organización Mundial de la Salud para la Provincia de Buenos Aires.

Hablar de índices representa un valor numérico que expresa la relación estadística entre varias cantidades referentes a un mismo fenómeno. A fin de que la tabla que mostramos al pie sea de fácil lectura aclaramos los diferentes índices desde el año 2003 a 2012.



Índice de Lactancia Natural Exclusiva (6 meses) - ILNE: Proporción de menores de 6 meses alimentados exclusivamente al pecho.

Índice de Lactancia Natural Predominante - ILNP: Proporción de menores de 6 meses alimentados predominantemente al pecho (leche materna más agua, jugo, té u otro líquido no nutritivo).

Índice de Alimentación Complementaria Iniciada Oportunamente - INACIO: Proporción de lactantes de 6 a 9 meses de edad que reciben leche materna y alimentos complementarios.

Índice de Lactancia Natural Continua al año de edad - ILNC 1a: Proporción de niños de 12-15 meses alimentados al pecho.

Índice de Lactancia Natural Continua a los dos años de edad - ILNC 2a: Proporción de niños de 20-23 meses de edad alimentados al pecho.

Índices de Lactancia Natural – OMS


ILNE 6m
ILNP
IACIO
ILNC 1a
ILNC 2a
Año 2003
48.7 %
4.4 %
55.2 %
49.5 %
27.3 %
Año 2004
50.8 %
4.7 %
55.7 %
50.2 %
27.5 %
Año 2005
50.0 %
4.1 %
52.0 %
58.6 %
40.1 %
Año 2006
50.4 %
3.5 %
52.8 %
53.2 %
34.0 %
Año 2007
50.1 %
3.6 %
57.6 %
52.8 %
33.0 %
Año 2008
50.0 %
3.7 %
57.0 %
54.5 %
35.3 %
Año 2009
47.1 %
4.3 %
55.2 %
55.8 %
40.2 %
Año 2010
49.7 %
4.0 %
57.8 %
55.7 %
39.0 %
Año 2011
48.9 %
4.5 %
56.0 %
54.8 %
36.1 %
Año 2012
50.1 %
4.0 %
59.2 %
57.9 %
41.2 %

Estos índices muestran una lenta pero sostenida mejoría a través del tiempo.
Colaboración: Dra. Patricia Miriam Barrios Skrok
Extraído de: http://subprogramalactanciapmi-pba.blogspot.com.ar/



10/6/13

Análisis genético de la leche materna


¿Puede el análisis genético de la leche materna ayudar a identificar maneras de mejorar la dieta de un recién nacido?


La composición de la leche materna varía de madre a madre, y los factores genéticos pueden afectar a los niveles de los componentes protectores en la leche materna que podrían influir en los resultados de un recién nacido. El potencial para llevar a cabo estudios genómicos en muestras de leche materna se analiza en un artículo de opinión en Medicina de Lactancia Materna, el Diario Oficial de la Academia de Medicina de Lactancia Materna, publicada por Mary Ann Liebert, Inc., editores. El artículo está disponible gratuitamente en el sitio web de Medicina de Lactancia Materna.

Kelley Baumgartel e Yvette Conley, Universidad de Pittsburgh, PA, revisaron la literatura científica para determinar si la leche materna es una fuente apropiada para el material genético-ADN y ARN para llevar a cabo la expresión de genes y los estudios epigenéticos.

"La utilidad de la leche materna para los estudios genéticos o genómicos: una revisión sistemática", los autores describen el valor potencial de la información genética obtenida de la leche materna, que se puede recoger fácilmente y de forma no invasiva. Esto podría llevar a una mejor comprensión de la variabilidad en la leche materna y las estrategias para la optimización de la dieta neonatal mediante la fortificación de los donantes de leche materna, la suplementación de la dieta de la madre, o los cambios de estilo de vida materna que afectarían composición de la leche materna.

"La gran mayoría de las madres producen leche que coincida con las necesidades de su bebé increíblemente bien", dice el Editor Asociado David S. Newburg, PhD, Profesor del Departamento de Biología de la Universidad de Boston, Chestnut Hill, MA. "Pero para los pocos niños con necesidades especiales, como los bebés prematuros, o para las madres con mutaciones poco comunes cuya leche carece de la dotación completa de componentes beneficiosos, análisis genético y genómico sería tanto identificar el desajuste y proporcionar la información para producir un fortificante complementaria personalizado”.

Fuente: Breastfeeding Medicine